Hace 81 años, una multitud llegó a Plaza de Mayo para reclamar la liberación de Juan Domingo Perón. Aquella movilización transformó el escenario político nacional, consolidó el protagonismo de la clase trabajadora y dio origen a una de las tradiciones políticas más importantes y controvertidas del país.
Argentina | Sábado 17 de octubre de 2026
Hay fechas que permanecen en la memoria colectiva mucho después de que desaparecen sus protagonistas. El 17 de octubre de 1945 es una de ellas.
Aquel miércoles, miles de trabajadores provenientes de distintas localidades industriales del Gran Buenos Aires se movilizaron hacia Plaza de Mayo para reclamar la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón, detenido en medio de una profunda crisis del gobierno militar.
La concentración alteró el curso de los acontecimientos políticos y se convirtió en el acontecimiento fundacional del peronismo.
Hoy, 81 años después, el Día de la Lealtad continúa ocupando un lugar central en la identidad de ese movimiento, pero también en los debates sobre el sindicalismo, la representación popular y las transformaciones sociales de la Argentina.
La Argentina antes del 17 de octubre
Para comprender aquella movilización es necesario retroceder a 1943.
El 4 de junio de ese año, un golpe de Estado puso fin al gobierno del presidente Ramón Castillo e inició un nuevo período de gobierno militar.
En ese escenario comenzó a adquirir protagonismo Juan Domingo Perón, un coronel del Ejército que asumió responsabilidades en el área laboral y posteriormente quedó al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión.
Desde ese organismo impulsó medidas vinculadas con los derechos de los trabajadores, las condiciones de empleo, la negociación sindical y la protección social.
Entre las iniciativas del período se destacaron el Estatuto del Peón Rural, la ampliación de mecanismos de protección laboral y el fortalecimiento de la intervención estatal en los conflictos entre empleadores y trabajadores.
Muchas de esas demandas tenían antecedentes en décadas de luchas sindicales y en propuestas de diferentes corrientes políticas. La gestión de Perón logró articular parte de esos reclamos con una nueva relación entre el Estado y las organizaciones obreras.
Esa política le permitió construir una base de apoyo cada vez más importante, especialmente entre sectores asalariados.
Pero su creciente influencia también despertó fuertes resistencias entre sectores militares, empresariales y políticos que cuestionaban su concentración de poder y el rumbo del gobierno.
La detención que desencadenó la movilización
En octubre de 1945, las tensiones dentro del gobierno militar alcanzaron un punto crítico.
Perón fue obligado a abandonar los cargos que ocupaba y posteriormente detenido. Tras su arresto, fue trasladado a la isla Martín García y más tarde al Hospital Militar de Buenos Aires.
Su desplazamiento generó preocupación entre dirigentes sindicales y trabajadores que temían perder los avances laborales obtenidos durante los años anteriores.
La Confederación General del Trabajo resolvió convocar una huelga general para el 18 de octubre.
Sin embargo, la movilización comenzó antes.
Durante las primeras horas del miércoles 17, trabajadores de fábricas, talleres, frigoríficos y otros establecimientos industriales empezaron a abandonar sus lugares de trabajo y dirigirse hacia el centro de Buenos Aires.
Una multitud que llegó desde los barrios obreros
Las columnas avanzaron desde Avellaneda, Lanús, Berisso, Ensenada y otras localidades de fuerte actividad industrial.
Muchos manifestantes recorrieron largas distancias a pie. Otros utilizaron trenes, camiones y distintos medios de transporte.
El cruce del Riachuelo se convirtió en uno de los episodios emblemáticos de la jornada.
Pese a las dificultades para acceder a la Capital, los grupos continuaron avanzando hacia Plaza de Mayo.
A medida que transcurrían las horas, la concentración creció hasta transformar el paisaje habitual del centro porteño.
La presencia masiva de trabajadores industriales en el principal espacio político del país representó una manifestación visible de los cambios sociales que venían produciéndose en la Argentina.
No se trataba únicamente de reclamar la libertad de un dirigente: para muchos participantes, también estaba en juego la continuidad de las políticas laborales que habían modificado su relación con el Estado.
Las patas en la fuente: una imagen que atravesó generaciones
Entre las fotografías que quedaron de aquella jornada, una adquirió especial significado.
En medio del calor y después de horas de caminata, algunos manifestantes se quitaron el calzado y se refrescaron en las fuentes de Plaza de Mayo.
La escena, conocida popularmente como «las patas en la fuente», se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de la historia política argentina.
Su significado fue interpretado de maneras opuestas.
Para los sectores que acompañaban la movilización, representaba la irrupción de trabajadores que reclamaban ocupar un lugar central en la vida pública.
Para parte de sus adversarios, aquella presencia fue observada con rechazo y expresó las tensiones sociales y culturales de la época.
Con el paso del tiempo, la fotografía trascendió la anécdota para convertirse en un símbolo de la relación entre el movimiento obrero, la política y el espacio público.
Perón en el balcón de la Casa Rosada
La multitud permaneció concentrada durante toda la jornada.
Las negociaciones entre autoridades militares y dirigentes políticos permitieron que Perón se presentara ante los manifestantes.
Ya entrada la noche, apareció en el balcón de la Casa Rosada y se dirigió a la multitud reunida en Plaza de Mayo.
Aquel discurso marcó un punto de inflexión en su trayectoria.
Lo que hasta entonces había sido una relación política construida principalmente desde la gestión estatal y el vínculo con los sindicatos adquirió una dimensión pública y masiva.
Pocos meses después, Perón participó como candidato presidencial en las elecciones del 24 de febrero de 1946, en las que obtuvo la victoria.
Por qué se lo conoce como Día de la Lealtad
La denominación Día de la Lealtad surgió de la interpretación que el peronismo construyó sobre los acontecimientos del 17 de octubre.
La movilización pasó a representar la fidelidad de los trabajadores hacia Perón, pero también la identificación de amplios sectores sociales con un proyecto político que prometía ampliar sus derechos y su participación en las decisiones nacionales.
Con los años, la fecha se convirtió en una de las principales conmemoraciones del movimiento justicialista.
Actos, movilizaciones y discursos recuperaron distintos aspectos de aquella jornada, según los contextos políticos y las disputas internas de cada época.
Su significado no permaneció inmóvil: fue reinterpretado por sucesivas generaciones de dirigentes, militantes, sindicalistas e investigadores.
Un acontecimiento que también dividió a la sociedad
El 17 de octubre no puede comprenderse únicamente desde la perspectiva de quienes participaron de la movilización.
También fue un episodio decisivo en la formación de una profunda división política y social entre el peronismo y el antiperonismo.
Mientras sus seguidores interpretaron la jornada como una expresión de reconocimiento y participación de sectores históricamente relegados, sus opositores cuestionaron el liderazgo de Perón, sus métodos políticos y su vínculo con el gobierno militar del que había formado parte.
Aquellas diferencias atravesaron las décadas posteriores y dejaron una marca persistente en la vida institucional argentina.
La importancia histórica de la fecha no depende de compartir una determinada identidad partidaria, sino de reconocer que sus consecuencias modificaron la organización política y social del país.
El significado de la fecha 81 años después
A más de ocho décadas, el 17 de octubre sigue siendo una referencia para comprender la Argentina contemporánea.
La relación entre trabajadores y Estado, el papel de los sindicatos, las demandas de justicia social y las tensiones entre distintas tradiciones políticas continúan formando parte del debate público.
Para el peronismo, la jornada conserva su condición de acontecimiento fundacional.
Para la historia argentina, constituye además un episodio fundamental para estudiar el crecimiento de la participación política de los sectores trabajadores durante el siglo XX.
Recordar aquella movilización también invita a observar cómo se construyen las identidades colectivas, cómo cambian las relaciones de poder y de qué manera determinados acontecimientos adquieren significados que perduran durante generaciones.
El 17 de octubre de 1945 no resolvió las diferencias de la sociedad argentina. Pero modificó definitivamente el escenario en el que esas diferencias comenzarían a expresarse.
Fuentes y documentación
- Museo Evita: 17 de octubre, Día de la Lealtad.
- Biblioteca del Congreso de la Nación: Perón y el 17 de Octubre.
- Centro Documental de Cuenca Matanza Riachuelo: registro histórico del cruce del Riachuelo, Archivo General de la Nación.



