Un estudio con muestras recolectadas en 2021, publicado online el 21 de diciembre de 2025 y correspondiente a la edición de enero de 2026 de Environment International, detectó glifosato en el 86% de las muestras de orina y en el 100% de las muestras fecales argentinas analizadas. La cifra no representa al conjunto de la población del país. La controversia sobre Virginia Aparicio de septiembre de 2026 vuelve a poner estos resultados en discusión. En Zárate, una resolución municipal de febrero de 2026 y documentación regulatoria brasileña de 2025 permiten describir una conexión industrial, sin establecer una relación causal con las muestras.
El dato llegó a través de un reel. La nota empieza donde termina el reel.
Durante poco más de un minuto, la ingeniera agrónoma Virginia Aparicio explica parte de los resultados de una investigación internacional sobre exposición a plaguicidas. Habla de muestras humanas enviadas a los mismos laboratorios, de diferentes sustancias encontradas y de la necesidad de reducir la dependencia de estos productos.
Pero detrás de ese fragmento hay una investigación científica publicada, una controversia dentro del INTA y, para Zárate, una conexión industrial que merece ser explicada con documentos.
El 86% es real. Pero hay que decir exactamente qué significa
El trabajo del proyecto SPRINT sobre biomonitoreo de glifosato y AMPA, del que Virginia Aparicio es coautora, fue publicado online el 21 de diciembre de 2025. Corresponde a la edición de enero de 2026 de la revista científica Environment International. La fecha de publicación no debe confundirse con la de recolección de las muestras.
El estudio trabajó con muestras obtenidas en 2021 en diez países europeos y Argentina. En total fueron analizadas 716 muestras fecales humanas, además de muestras animales.
En el sitio argentino, el glifosato fue detectado en el 100% de las muestras fecales y en el 86% de las muestras de orina correspondientes. En los sitios europeos las frecuencias fueron aproximadamente del 71% en materia fecal y del 35% en orina.
Hay otro dato significativo: la concentración mediana encontrada en materia fecal fue de aproximadamente 153 microgramos por kilo en Argentina, frente a 17,6 microgramos por kilo en Europa.
Sin embargo, hay una precisión periodística y científica indispensable.
No es correcto afirmar que “el 86% de los argentinos tiene glifosato”. Tampoco que el 86% lo tiene en sangre.
El componente argentino de SPRINT reunió a 73 voluntarios, principalmente del sudeste de la provincia de Buenos Aires y pertenecientes a distintos perfiles. No constituye una muestra estadísticamente representativa de toda la población argentina.
El 86% corresponde específicamente a detección de glifosato en muestras de orina de las personas estudiadas.
Esa diferencia no reduce la importancia del resultado. Lo vuelve científicamente correcto.
Encontrar una sustancia no equivale a diagnosticar una enfermedad
El trabajo publicado es un estudio de biomonitoreo de exposición.
Detectar glifosato permite establecer que existió exposición, pero el trabajo no demuestra que cada persona en la que fue detectado haya desarrollado una enfermedad ni establece causalidad clínica individual. Los autores también señalan que las concentraciones observadas correspondían a exposiciones estimadas por debajo de la ingesta diaria admisible y que, por sí solas, no indicaban un riesgo para la salud.
El debate internacional sobre sus posibles efectos continúa.
En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer —IARC, dependiente de la OMS— clasificó al glifosato como “probablemente carcinogénico para humanos”, Grupo 2A. Esa clasificación identifica un peligro potencial y no determina por sí misma cuál es la probabilidad individual de desarrollar cáncer.
Otros organismos regulatorios internacionales han realizado evaluaciones diferentes. Por ejemplo, EFSA comunicó en julio de 2023 que no había identificado áreas críticas de preocupación, aunque señaló lagunas de datos. Por eso, deben diferenciarse claramente detección, exposición, riesgo y enfermedad.
¿Quién es Virginia Aparicio?
Virginia Aparicio es investigadora del CONICET y desarrolla su actividad científica vinculada al INTA en Balcarce.
Su línea de trabajo incluye el estudio del transporte de plaguicidas, contaminación de suelos y aguas y los efectos de los sistemas productivos.
Aparicio participó del proyecto internacional SPRINT, financiado por la Unión Europea y desarrollado con participación de distintos países europeos y Argentina.
La actualidad de esta nota está dada por la controversia sobre su situación administrativa dentro del INTA en septiembre de 2026, no por una nueva recolección de muestras del estudio.
El 17 de septiembre de 2026 se presentó en Diputados el proyecto 4834-D-2026, que expresa preocupación por denuncias sobre su situación. El 25 de septiembre de 2026 se presentó el proyecto 4986-D-2026, referido al sumario y al intento de exoneración. También se registraron pedidos de informes sobre el caso.
Estas iniciativas parlamentarias no acreditan por sí mismas una resolución definitiva de exoneración. La documentación consultada no permite afirmar que Aparicio ya haya sido exonerada.
Y entonces aparece Zárate
El estudio SPRINT no se realizó en Zárate y no existe evidencia que permita vincular las muestras analizadas con una empresa o industria localizada en nuestra ciudad.
La conexión local aparece por otro lado.
El 20 de febrero de 2026, la Municipalidad de Zárate dictó la Resolución Municipal Nº 111/26, referida al establecimiento industrial situado en Ruta Provincial 6, kilómetro 83,100.
La documentación municipal reconstruye parte de su historia administrativa y señala actividades vinculadas con la fabricación de abonos y plaguicidas, fabricación de herbicidas y productos químicos de uso agropecuario.
La resolución autorizó el cambio de denominación de Monsanto Argentina S.R.L. a Agro Bayer S.R.L., manteniendo los rubros habilitados. Se trata de documentación administrativa sobre el establecimiento y sus actividades; no establece relación alguna con los resultados del estudio científico.
Documentación de 2025 vincula a la planta de Zárate con glifosato técnico
La documentación regulatoria brasileña de 2025 sobre Roundup Ultra, publicada por la agencia oficial ADAPAR, incluye a Agro Bayer S.R.L. – Zarate Plant, en Ruta Provincial 6, km 83,1, Argentina, entre los fabricantes declarados del producto técnico registrado como “Glifosate Técnico Monsanto” —glifosato técnico—.
Este dato resulta relevante porque procede de documentación regulatoria oficial y coincide con la ubicación de la planta industrial de Zárate. El documento consultado corresponde a 2025.
Sin embargo, hay que establecer claramente sus límites:
Que una planta figure como fabricante declarado o registrado no permite determinar por sí solo qué volumen produce actualmente, qué partidas fueron elaboradas allí, cuál es el destino de cada producto ni qué relación podría existir con exposiciones detectadas en otras poblaciones.
La documentación no establece una relación causal entre Agro Bayer/Monsanto Zárate y las personas estudiadas por SPRINT.
Lo que sabemos y lo que no sabemos
Pueden afirmarse tres hechos independientes, con fechas diferentes:
- El proyecto SPRINT detectó glifosato en una proporción elevada de las muestras humanas argentinas que analizó. Las muestras fueron recolectadas en 2021; el paper se publicó online el 21 de diciembre de 2025 y corresponde a la edición de enero de 2026.
- La Resolución Municipal 111/26, del 20 de febrero de 2026, autorizó el cambio de denominación a Agro Bayer S.R.L. y mantuvo los rubros vinculados a fabricación de herbicidas y productos químicos agropecuarios.
- Documentación regulatoria brasileña de 2025 identifica a la planta zarateña de Agro Bayer entre los fabricantes declarados de glifosato técnico.
Lo que no existe es evidencia para sostener que el glifosato detectado en las personas que participaron de SPRINT haya sido producido en Zárate.
Tampoco el estudio permite conocer cuál es actualmente la exposición al glifosato de la población zarateña.
Y precisamente allí aparece la pregunta local que permanece abierta.
¿Qué se produce hoy en Zárate y qué controles existen?
La documentación analizada abre interrogantes de interés público:
- ¿Qué formulaciones se producen actualmente en la planta de Ruta 6?
- ¿Qué cantidades?
- ¿Cuál es el destino de esos productos?
- ¿Qué controles ambientales se realizan sobre agua, aire y suelo?
- ¿Qué organismos realizan esos controles?
- ¿Existen mediciones ambientales públicas alrededor del complejo?
- ¿La población de Zárate cuenta con estudios de biomonitoreo que permitan conocer su nivel de exposición?
Estas preguntas no constituyen acusaciones. Son interrogantes legítimos surgidos de documentación pública y de una investigación científica que volvió a poner la exposición a plaguicidas en discusión, en el contexto de la controversia sobre Aparicio de septiembre de 2026.
El dato científico procede de muestras de 2021 y de un paper publicado online en diciembre de 2025, correspondiente a enero de 2026. La continuidad de los rubros industriales está documentada en la resolución municipal de febrero de 2026, y la planta local figura en documentación regulatoria brasileña de 2025 relacionada con glifosato técnico. Ninguno de estos documentos demuestra una conexión causal entre la planta y las muestras.
Lo demás deberá probarse.
Y esa es justamente la diferencia entre un reel que llama la atención y una investigación periodística.

