

Estados Unidos e Irán protagonizaron este miércoles la mayor serie de ataques mutuos contra buques petroleros desde el inicio de la guerra que enfrenta a ambos países desde hace seis meses. Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), fuerzas estadounidenses hundieron o destruyeron cinco petroleros iraníes en el Golfo de Omán y cerca de la isla de Kharg, principal terminal de exportación de crudo de Irán.
Washington justificó la operación como respuesta a dos intentos de ataque con misiles balísticos lanzados por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) contra un buque de guerra estadounidense. CENTCOM informó que la embarcación evadió los proyectiles sin sufrir daños ni bajas entre su tripulación, y que se ordenó a las tripulaciones de los petroleros iraníes abandonar los buques antes de los ataques.
En respuesta, Irán afirmó haber atacado diez embarcaciones cerca del Estrecho de Ormuz, entre ellas dos buques vinculados a Estados Unidos y ocho petroleros. El IRGC también comunicó el lanzamiento de misiles balísticos contra la base aérea de Muwaffaq Salti, en Jordania, utilizada por fuerzas estadounidenses. Las autoridades jordanas informaron haber interceptado la mayoría de los proyectiles.
Al menos un marinero resultó muerto y otro desaparecido a bordo de un petrolero de productos derivados cerca de Dubái, según reportaron fuentes navieras. Los ataques provocaron una fuerte reacción en los mercados: el precio del Brent, referencia internacional del crudo, superó los 100 dólares por barril por primera vez desde julio, mientras el tráfico comercial a través del Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial— se redujo de forma drástica.
Esta escalada se produce en un contexto de tensiones crecientes por el control de la vía marítima estratégica y de una política estadounidense que ha priorizado la presión económica sobre Irán, incluyendo ataques selectivos a su flota petrolera cada vez que se detectan amenazas contra buques de la Marina de Estados Unidos.