dom. Oct 11th, 2026
Lionel Messi con la camiseta número 10 de la Selección Argentina en el estadio MonumentalLionel Messi, capitán de la Selección Argentina. Foto: AFA.

El Monumental despidió al capitán que durante 21 años atravesó críticas, derrotas, títulos y una reconciliación definitiva con su país. Más que el cierre de una carrera en la Selección, fue la despedida de una figura que terminó formando parte de la identidad emocional de varias generaciones de argentinos. AP News

Hay despedidas deportivas. Y hay otras que se parecen más al final de una época.

La de Lionel Messi con la camiseta argentina pertenece a esa segunda categoría.

Este martes 6 de octubre, el estadio Monumental recibió al capitán para su último partido con la Selección, frente a Benín. Más de 80 mil personas ocuparon las tribunas para acompañar una noche que la AFA preparó como homenaje y que, desde mucho antes del pitazo inicial, había dejado de ser simplemente un amistoso. AP News

Porque Messi no se despide solamente después de 21 años, 208 partidos internacionales y 125 goles. Se despide después de haber recorrido una relación extraordinariamente compleja con la Argentina: fue el chico que se fue demasiado temprano, el fenómeno del Barcelona al que durante años se le reclamó no rendir igual con la Selección, el capitán de las finales perdidas, el que renunció agotado en 2016 y el que volvió para terminar levantando todo. Reuters

Un país que aprendió a quererlo

En pocos lugares del mundo el fútbol está tan mezclado con la identidad nacional como en la Argentina.

Desde comienzos del siglo XX, la cultura futbolera argentina construyó alrededor del jugador criollo la figura del “pibe”: habilidoso, intuitivo, rebelde, capaz de resolver con talento aquello que parecía imposible. Esa idea terminó convirtiéndose en una manera de contar al país a través del fútbol. Reuters

Por eso la relación con Messi fue, durante mucho tiempo, paradójica.

Era probablemente el mejor futbolista del planeta, pero no respondía al molde tradicional del ídolo argentino. No gesticulaba como Maradona. No construía grandes frases. No necesitaba desafiar al rival desde el micrófono. Había crecido futbolísticamente en Barcelona y durante años soportó acusaciones absurdas pero persistentes: que no sentía la camiseta, que era demasiado europeo, que no cantaba el himno, que con el club era uno y con Argentina era otro. Reuters describe esa relación como un vínculo que tardó años en transformarse en amor casi unánime. Reuters

Y quizás ahí esté una de las razones por las que esta despedida pesa tanto.

Argentina no recibió a Messi convertido desde el comienzo en mito. Lo discutió, lo exigió, lo lastimó, lo perdió por unos días y después terminó abrazándolo.

Las derrotas también construyeron esta historia

Antes de las vueltas olímpicas hubo finales que dejaron cicatrices.

El Mundial de Brasil 2014, las Copas América de 2015 y 2016 y aquella renuncia posterior a la final perdida en Estados Unidos instalaron la sensación de que el mejor jugador de su generación podía terminar su carrera internacional sin un título mayor con la Selección.

Pero volvió.

Y esa decisión terminó cambiando el relato.

La Copa América 2021 en el Maracaná rompió una sequía de 28 años sin títulos mayores para Argentina. Después llegaron la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar y otra Copa América en 2024. AFA resume esa etapa como cuatro títulos de la Selección mayor entre 2021 y 2024, con Messi como capitán y figura central. AFA

Qatar fue algo más.

La imagen de Messi levantando la Copa del Mundo cerró una discusión que había acompañado prácticamente toda su carrera. No porque necesitara un Mundial para demostrar su dimensión futbolística, sino porque para una parte enorme de la sociedad argentina ese título terminó de unir para siempre al jugador con la camiseta.

Desde entonces ya no había que explicar nada.

El último tango

La AFA eligió para esta despedida una imagen profundamente argentina: “El último tango”.

La idea era sencilla: hay historias que necesitan terminar en casa. El Monumental, escenario de buena parte de su recorrido con la Selección, fue elegido para ese último encuentro. AFA

Y el escenario tenía sentido.

Allí Messi había jugado, marcado goles, recibido críticas, ovaciones y, finalmente, una devoción absoluta. Scaloni había anticipado días atrás que, si existieran cinco Monumentales, probablemente se llenarían los cinco. AFA

Eso explica mejor que cualquier estadística lo que ocurrió esta noche.

No era solamente gente despidiendo a un futbolista.

Había padres que crecieron viendo a Messi y llevaron a sus hijos. Jóvenes que prácticamente no conocieron una Selección sin él. Personas que atravesaron frustraciones deportivas, crisis económicas, pandemias, cambios de gobierno y etapas enteras de sus propias vidas con el mismo número 10 vistiendo la celeste y blanca.

De aquel debut de 43 segundos a una leyenda de 21 años

Su historia en la Selección mayor había comenzado el 17 de agosto de 2005, ante Hungría.

Tenía 18 años. Entró desde el banco y fue expulsado apenas segundos después.

Nadie podía imaginar entonces que aquel debut accidentado sería el comienzo del ciclo más extenso y estadísticamente extraordinario de un futbolista con la camiseta argentina.

Antes ya había sido campeón del Mundial Sub-20 de 2005. Después llegaron seis Copas del Mundo, innumerables Eliminatorias, Copas América, finales, goles, asistencias y la cinta de capitán. AFA lo reconoce como el futbolista con más presencias y máximo goleador histórico de la Selección. AFA

El número definitivo de partidos cerró esta noche en 208 apariciones con Argentina, según el recuento publicado por AP tras su despedida. AP News

La camiseta número 10 queda vacía, pero no la historia

Habrá otro capitán.

Habrá otro futbolista que utilice el número 10.

Habrá nuevas figuras y otra generación intentará construir su propia relación con la gente.

Pero reemplazar a Messi no será una cuestión de elegir al próximo jugador talentoso.

Durante más de dos décadas ocupó un lugar que terminó trascendiendo al fútbol. En un país acostumbrado a discutir casi todo, logró algo poco frecuente: generar durante sus últimos años una zona enorme de consenso emocional.

No fue un vínculo perfecto.

Probablemente por eso fue tan argentino.

Hubo amor, bronca, exigencia, frustración, reconciliación, orgullo y finalmente gratitud.

El último partido

Messi había anunciado su retiro internacional después del Mundial 2026 y regresó especialmente para esta despedida. FIFA confirmó en septiembre que el amistoso ante Benín sería su última aparición con Argentina. FIFA

A sus 39 años, termina así una carrera internacional de 21 años que incluyó dos Copas América y el Mundial de Qatar 2022, además de una cantidad de récords que difícilmente puedan resumir lo que significó. AP News

Horas antes del encuentro, Reuters recogió una frase de Messi que probablemente funcione como epitafio deportivo de esta etapa:

“Me voy en paz. Di todo.” Reuters

Quizás no haga falta mucho más.

Durante años Argentina le pidió a Messi que demostrara cuánto quería esa camiseta.

Esta noche, después de 21 años, fue Argentina la que tuvo que demostrarle cuánto lo quería a él.

Lionel Messi ya no volverá a jugar con la Selección Argentina. Pero algunas despedidas no terminan cuando se apagan las luces del estadio. Su historia queda en los goles, los títulos y las estadísticas; también en algo mucho más difícil de medir: los recuerdos personales de millones de argentinos que durante más de dos décadas supieron que, cuando jugaba la Selección, el 10 estaba ahí.

Fuentes

Asociación del Fútbol Argentino (AFA), FIFA, Associated Press y Reuters. AFA

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